Nuevos procesadores para ordenadores de escritorio: Intel despierta de su letargo

Llevamos algunos años asistiendo a una competitividad enorme en el mundo de los procesadores entre Intel y AMD. Ambas son las compañías que más CPUs suministran para el mercado de consumo y compiten por cuál es la que más rendimiento ofrece en aplicaciones de uso común, juegos y programas profesionales.

En este sentido, AMD dio un golpe sobre la mesa cuando, en 2017, lanzó sus procesadores bajo una nueva arquitectura, que vino a competir seriamente con los procesadores Intel, los cuales llevaban años con un monopolio absoluto.

A Intel le costó reaccionar y comenzó a sacar refritos de sus procesadores, para tratar de competir de la mejor forma con AMD, pero la relación calidad/precio de los chips de AMD era difícil de vencer. Hasta ahora.

En octubre de 2021, Intel presentó sus nuevos procesadores bajo una nueva arquitectura que cambia completamente el diseño y funcionamiento de sus antecesores.

Se trata de la decimosegunda generación de procesadores, y presenta una nueva arquitectura híbrida donde se combinan núcleos de alto rendimiento (núcleos P) con núcleos eficientes (núcleos E). Los primeros son usados para tareas más exigentes, mientras que los segundos están dedicados a ahorrar energía, mientras usamos procesos de bajos recursos.

Dicha generación sigue la filosofía de la arquitectura ARM, utilizada en procesadores para dispositivos móviles, como los Qualcomm Snapdragon, MediaTek y los poderosos M1 de Apple, que montan incluso en sus equipos portátiles con un excelente rendimiento.

Parece que el presente y futuro pasa por este tipo de arquitectura más eficiente y con cada vez más rendimiento.

Además, estos nuevos procesadores de Intel vienen acompañados de dos mejoras:

Compatibilidad con RAM DDR5. Esta memoria se utiliza para almacenar los procesos que se están ejecutando en nuestro equipo. Cuanta más memoria y más rápida sea, mayor número de programas podremos tener corriendo simultáneamente y con mejor rendimiento.

 

Pues bien, DDR5 permite añadir más módulos de memoria en paralelo, por lo que será cada vez más habitual contar con equipos de 16GB de RAM como valor mínimo, con cifras de 32 o 64GB de RAM como estándar en equipos de escritorio. Además, se trata de una memoria más rápida, teóricamente dobla la velocidad de la generación anterior (DDR4), y cuenta con un consumo algo menor, aunque todavía deberemos esperar algunos meses hasta que los chips de memoria alcancen su mejor rendimiento.

Conexión PCIe 5.0. Esta interfaz de comunicación permite un mayor ancho de banda que la generación anterior y diversas mejoras a nivel más técnico que no abordaremos en este artículo.

 

En definitiva, nos permite alcanzar mayores velocidades de transferencia de datos cuando conectamos periféricos como discos duros y tarjetas gráficas, aunque a día de hoy no hay hardware que pueda sacarle todo el partido a esta nueva interfaz. Algunos expertos apuntan que, hasta 2024, no se adoptará de manera masiva esta tecnología.

En conclusión, estos nuevos procesadores vienen a recuperar el liderazgo que Intel había perdido estos últimos años. Sus procesadores son más potentes que la mejor generación de AMD Ryzen y con un precio muy similar a su competidor.

Como sabéis, desde Integra os ofrecemos asesoramiento para adquirir nuevos equipos adaptados a vuestras necesidades, junto con el soporte que necesitéis, tanto a nivel de software como de hardware. Estamos a vuestra disposición si tenéis alguna consulta o duda.

Madrid, 26 de noviembre de 2021

 

Javier Calvo
Ingeniero de Sistemas – Dpto. de ISP y Seguridad
Integra Información y Comunicación S.L.